Qué es el punto bactus y cómo tejerlo en tu próximo chal
El punto bactus no es un punto cualquiera: es la técnica escandinava detrás de esos chales triangulares asimétricos con borde de agujeritos que todo el mundo quiere tejer. Te cuento su origen y cómo armarlo paso a paso en dos agujas.
Por Cecilia · 26 de abril de 2026 · 6 min
Si alguna vez viste una foto de un chal triangular larguísimo, tejido en punto musgo (garter) y con una hilera de agujeritos prolijos en el borde superior, probablemente estabas mirando un punto bactus. Spoiler: no es exactamente "un punto" como el jersey o el arroz, sino una técnica de construcción que se hizo tan popular que terminó bautizando a todo un estilo de chal. Si nunca escuchaste el término o te generó dudas, quedate tranquila: en esta nota te cuento de dónde viene, por qué es tan querido entre tejedoras y, lo más importante, cómo tejerlo paso a paso en tus dos agujas.
¿Qué es exactamente el punto bactus? Un poco de historia escandinava
El bactus nació como un patrón concreto de la marca noruega DROPS Design, pensado originalmente como un chal-bufanda asimétrico tejido enteramente en punto musgo. Tuvo tanto éxito en Escandinavia y después en el resto del mundo que "bactus" dejó de ser el nombre de un modelo puntual y pasó a nombrar toda una familia de chales con la misma lógica constructiva: un triángulo rectángulo alargado, con un lado recto (el que queda pegado a tu cuello), un lado en diagonal con pequeños agujeritos decorativos, y una punta bien afilada en el extremo opuesto.
Esa forma asimétrica es la gran diferencia con un chal triangular "clásico", que suele ser simétrico y se aumenta desde el centro hacia los dos lados. El bactus, en cambio, crece de un solo lado, fila tras fila, hasta convertirse en esa tira larga y triangular que se envuelve alrededor del cuello con mucho movimiento. Es una técnica ideal si estás empezando con chales porque no tiene marcadores de punto central, no hay que contar disminuciones complicadas y el punto musgo perdona cualquier tensión irregular.
Qué necesitás para tejer tu chal bactus
- Lana: entre 300 y 400 gramos de una lana fina o media (categoría 3 o 4), según el largo final que busques. Los degradés y las lanas con transición de color quedan preciosos en este punto porque el crecimiento diagonal muestra el cambio de tono de forma muy pareja.
- Agujas: rectas o circulares (usadas en línea recta, no para tejer en redondo) de un número acorde a tu lana. Si tejés flojo, bajá medio número; si tejés apretado, subilo.
- Marcador de punto: opcional, pero te ayuda a ubicar rápido el borde de aumentos si dejás el tejido por un rato.
- Aguja de lana para esconder hebras al final.
Cómo tejer el punto bactus paso a paso
Montado y primeras vueltas
Montá 3 puntos. Tejé la primera vuelta completamente en punto derecho (knit). A partir de acá, casi todo el chal se resuelve en punto musgo: eso significa que vas a tejer derecho tanto en las vueltas de ida como en las de vuelta, sin excepción, salvo por el aumento que armamos a continuación.
El aumento que arma el triángulo
Esta es la clave del punto bactus: en cada vuelta, al empezar, deslizá el primer punto sin tejer, hacé una hebra (yarn over) y después tejé derecho el resto de la vuelta. La secuencia queda así:
- Deslizá 1 punto como si fueras a tejerlo del derecho, pero sin tejerlo.
- Hacé una hebra al aire (yo).
- Tejé derecho todos los puntos restantes de la vuelta.
Repetí esta misma secuencia en absolutamente todas las vueltas, tanto las que "van" como las que "vuelven". Cada vuelta suma un punto, y esa hebra al aire es justamente la que después de bloquear el chal se transforma en esa hilera prolija de agujeritos a lo largo del borde diagonal. El borde opuesto (donde deslizás el punto) queda recto, formando el ángulo de 90 grados característico del bactus.
Cuánto tejer y cómo calcular el tamaño
Acá no hay una cantidad fija de vueltas: todo depende del largo que quieras para tu chal. Como referencia, un bactus para usar como bufanda envolvente suele terminar con unos 150 a 180 puntos en la aguja, lo que equivale a un lado recto de entre 130 y 160 centímetros según el grosor de tu lana. Medilo estirado sobre una superficie plana cada tanto (sin forzarlo) para ir controlando el largo real, porque el punto musgo tiende a "esponjarse" y puede confundirte si solo contás vueltas.
Un truco simple: pesá el ovillo antes de empezar y controlá cuánto llevás usado. Cuando te quede aproximadamente un 15% del total sin tejer, es el momento de empezar a pensar en el cierre, para no quedarte sin lana a mitad de la punta final.
Rematado y cierre
Cuando llegaste al largo deseado, cerrá los puntos de manera floja: usá una aguja un número más grande que la que veniste usando, o simplemente aflojá conscientemente la tensión de tu mano al cerrar. Un cierre apretado en el borde de aumentos es uno de los errores más comunes, porque tironea la diagonal y arruina la caída del chal. Después, escondé las hebras y llevalo a bloquear: estirá suavemente el borde diagonal con alfileres para que los agujeritos queden bien parejos y definidos.
Errores comunes al tejer un bactus
- Olvidarse la hebra en alguna vuelta: si te distraés y salteás el yo, vas a notar un "escalón" en el borde diagonal. Contá siempre los puntos al final de cada vuelta para detectarlo a tiempo.
- Tejer el punto deslizado de más: deslizarlo, no tejerlo. Si lo tejés por error, el ángulo recto del chal se pierde y empieza a curvarse.
- Cerrar muy ajustado: como mencioné, arruina la caída de todo el borde de aumentos. Mejor pecar de flojo.
- No bloquear: el punto musgo sin bloqueo se ve compacto y los agujeritos casi no se notan. El bloqueo es lo que realmente "revela" el diseño del bactus.
Consejos de Cecilia para que tu bactus quede perfecto
Elegí una lana con buen "memory" para que el bloqueo dure; las mezclas con alpaca o mohair se estiran lindo pero pueden perder forma más rápido que una lana pura oveja. Si es tu primer chal, arrancá con una madeja de un solo color: te va a resultar más fácil detectar errores de conteo en el borde. Y si querés un final con más personalidad, podés rematar con un remate de picos o unos flecos simples anudados sobre la punta y el borde recto, algo muy típico en los chales triangulares de esta familia.
El punto bactus tiene ese encanto de ser técnicamente simple pero visualmente sofisticado: con dos maniobras que se repiten sin parar, lográs una pieza que parece mucho más compleja de lo que realmente es. Animate a probarlo con esa lana especial que tenías guardada esperando el proyecto ideal, tejé sin apuro, disfrutá el crecimiento fila a fila, y en unas semanas vas a tener en tus manos un chal con historia escandinava y sello completamente tuyo.
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Preguntas frecuentes
¿El punto bactus es un punto o una técnica de tejido?
Es una técnica de construcción, no un punto de fantasía en sí mismo. Se teje enteramente en punto musgo (garter) y la forma triangular asimétrica surge de aumentar un punto en cada vuelta sobre un solo borde, mientras el otro borde queda recto.
¿Cuánta lana necesito para tejer un chal bactus?
Depende del grosor de la lana y del largo final, pero como referencia general se usan entre 300 y 400 gramos de una lana fina o media. Pesar el ovillo antes de empezar te ayuda a calcular cuánto te va quedando disponible.
¿Puedo tejer un punto bactus con agujas circulares?
Sí, sin problema. Las agujas circulares se usan en este caso en línea recta (no en redondo), y son muy convenientes hacia el final del chal, cuando ya tenés muchos puntos en la aguja y necesitás más espacio de cable.
¿Por qué se forman los agujeritos en el borde del bactus?
Son el resultado de la hebra al aire (yarn over) que se hace al inicio de cada vuelta junto con el aumento. Después de bloquear el chal, esas hebras se abren y forman una hilera prolija y decorativa a lo largo de todo el borde diagonal.