Tu primer proyecto de tejido: cómo hacer una bufanda fácil paso a paso
Montá, tejé y cerrá tu primer proyecto de tejido: una bufanda fácil en punto musgo, explicada paso a paso para que la termines con confianza y orgullo.
Por Cecilia · 21 de junio de 2026 · 6 min
Si estás por embarcarte en tu primer proyecto de tejido: una bufanda, elegiste el camino correcto. No hace falta comprar diez ovillos distintos ni saber puntos complicados: con dos agujas, un ovillo de lana gruesa y un poco de paciencia, en unas semanas vas a tener una prenda tejida por vos, de principio a fin. En esta guía te llevo paso a paso, sin vueltas ni tecnicismos innecesarios, para que termines tu bufanda y sientas esa satisfacción única de decir "esto lo hice yo".
Por qué la bufanda es el mejor primer proyecto de tejido
La bufanda es rectangular, no tiene armado (no hay que coser mangas ni levantar puntos para un cuello), y perdona los errores de tensión de las primeras clases. Además, es un proyecto largo pero repetitivo: una vez que entendés la secuencia de puntos, simplemente la repetís hilera tras hilera hasta llegar al largo que quieras. Eso la convierte en el ejercicio perfecto para automatizar el movimiento de las agujas sin la presión de un proyecto con forma compleja.
Qué vas a necesitar
- Lana: elegí un hilado grueso o semigrueso (categoría 5 o 6), que tejer rápido y te permita ver el punto con claridad. Calculá entre 200 y 300 gramos según el largo que busques.
- Agujas: un par de agujas rectas o circulares (usadas como rectas) de un grosor acorde a tu lana, generalmente entre 6 y 8 mm para hilados gruesos. En la etiqueta de la lana suele venir sugerido el grosor de aguja.
- Tijera y aguja lanera: para cortar el hilo al final y esconder las hebras sueltas.
- Un metro o cinta métrica para controlar el largo mientras avanzás.
Paso a paso: tu primer proyecto de tejido bufanda fácil
Vamos a tejer una bufanda en punto musgo (también llamado punto arroz), que es ideal para principiantes porque no se enrosca en los bordes, queda igual de ambos lados y no requiere contar vueltas complicadas.
1. Montá los puntos
Para una bufanda de ancho estándar (entre 18 y 22 cm aproximadamente), montá entre 30 y 36 puntos, dependiendo del grosor de tu lana. Si nunca montaste puntos, la técnica más sencilla para empezar es el montado simple o el montado con dos agujas: hacé un nudo corredizo en la aguja izquierda y desde ahí generá cada punto nuevo tejiendo sobre el anterior y pasándolo a la aguja izquierda. Contá siempre los puntos al terminar de montar; un error de conteo acá se arrastra durante toda la bufanda.
2. Sostené las agujas con comodidad
Antes de tejer la primera hilera, tomate un minuto para acomodar las manos. Podés sostener la aguja derecha como un lápiz o como un cuchillo, lo que te resulte más natural; lo importante es que la lana pase con fluidez entre los dedos de la mano que la sostiene, sin quedar ni muy floja ni muy ajustada. Esa tensión de la lana es la que va a definir la firmeza de tu tejido.
3. Tejé en punto musgo
El punto musgo se logra alternando puntos derechos y puntos revés dentro de la misma hilera, y repitiendo la misma secuencia en todas las hileras siguientes:
- Si montaste una cantidad par de puntos: tejé *1 derecho, 1 revés* hasta el final de la hilera, y repetí esa misma secuencia en todas las hileras, sin cambiar nada.
- Si montaste una cantidad impar de puntos: tejé un derecho, un revés, y así sucesivamente; el punto siempre va a caer alternado solo porque el número es impar.
La clave del punto musgo es que no necesitás memorizar vueltas distintas: siempre hacés lo mismo, hilera tras hilera. Eso lo vuelve ideal para tejer mientras mirás una serie o charlás, sin perder el hilo (literalmente).
4. Cuidá la tensión pareja
Uno de los errores más comunes en un primer proyecto de tejido es que la bufanda queda con partes más anchas y otras más angostas. Esto pasa porque la tensión con la que se sostiene la lana varía a medida que avanza la clase o cambia el estado de ánimo. Para prevenirlo, revisá cada tanto que los puntos no queden ni muy flojos (se ven como agujeros irregulares) ni muy tirantes (el tejido se encoge y se pone rígido). Tejer un poco todos los días, en sesiones cortas, ayuda más a parejar la tensión que hacer una maratón de tejido un solo día.
5. Medí el largo y seguí tejiendo
Andá controlando el largo con la cinta métrica cada tantas hileras. Una bufanda adulta suele rondar entre 150 y 180 cm de largo, pero podés hacerla más corta si es tu primera vez y preferís terminar el proyecto más rápido para sentir el logro cuanto antes. No hay problema en hacer una bufanda más angosta o corta: lo importante en este primer proyecto es completar el ciclo entero, del montado al cerrado.
6. Cerrá los puntos
Cuando llegues al largo deseado, tenés que cerrar (o rematar) los puntos para que el tejido no se desarme. Tejé los dos primeros puntos como corresponda según tu secuencia de punto musgo, después pasá el primer punto tejido por encima del segundo y dejalo caer. Tejé el siguiente punto y repetí la operación: pasar el punto anterior por encima del nuevo. Continuá así hasta el final de la hilera, dejando el último punto suelto para cortar el hilo con un margen de unos 15 cm y pasarlo por ese último punto para asegurarlo.
Consejos y errores comunes en tu primer proyecto de tejido bufanda
- Contar los puntos seguido: revisá el conteo de puntos cada 4 o 5 hileras al principio. Si se te sumó o restó un punto sin querer, es más fácil corregirlo recién empezado que al final.
- No apretar demasiado en los bordes: es común tensar más el primer y el último punto de cada hilera por instinto. Tratá de mantener la misma tensión en todo el ancho para que los bordes queden derechos.
- Elegir un hilado claro para practicar: los colores muy oscuros dificultan ver los puntos individuales cuando estás aprendiendo. Un color medio o claro te va a ayudar a identificar dónde metiste la aguja.
- No frustrarte por deshacer: si ves un error varias hileras atrás, se puede destejer con cuidado hasta ese punto. Es normal tener que desarmar y volver a empezar una parte; forma parte del aprendizaje y no arruina la lana.
- Guardar el proyecto de forma prolija: entre sesión y sesión, dejá las agujas puestas y enrollá el tejido con cuidado para que no se salgan los puntos ni se enrede la lana.
Cerrando tu primera bufanda con orgullo
Terminar tu primer proyecto de tejido no es solo tener una bufanda lista para usar: es la prueba de que ya sabés montar puntos, sostener las agujas, mantener una tensión razonable, seguir una secuencia de punto y cerrar un trabajo de punta a punta. Cada una de esas habilidades es la base de cualquier prenda que quieras tejer después, desde un gorro hasta un sweater. Disfrutá el proceso, no le exijas perfección a tu primera bufanda, y guardala como recuerdo de dónde empezaste: dentro de poco vas a mirarla y vas a ver lo mucho que avanzaste con las agujas en la mano.
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Preguntas frecuentes
¿Cuántos puntos tengo que montar para mi primer proyecto de tejido bufanda?
Para una bufanda de ancho estándar (18 a 22 cm), lo habitual es montar entre 30 y 36 puntos con lana gruesa y agujas de 6 a 8 mm. El número exacto depende del grosor de tu hilado, así que podés tejer una pequeña muestra antes para chequear cómo queda el ancho.
¿Qué punto conviene usar en un primer proyecto de tejido si soy principiante?
El punto musgo (alternar 1 derecho y 1 revés en toda la hilera) es el más recomendado porque no se enrosca en los bordes, queda igual de ambos lados y se repite igual en todas las hileras, sin necesidad de memorizar vueltas distintas.
¿Cuánto tiempo lleva terminar tu primer proyecto de tejido: una bufanda?
Depende del largo que elijas y de cuánto tejas por día, pero con sesiones cortas y regulares una bufanda sencilla suele completarse en dos a cuatro semanas. Podés acortarla si preferís terminar antes y sentir el logro más rápido.
¿Qué hago si la tensión de mi bufanda queda despareja?
Es un error muy común en el primer proyecto de tejido. Ayuda tejer en sesiones cortas y frecuentes en vez de maratones largas, revisar que la lana no pase ni muy floja ni muy ajustada entre los dedos, y evitar tensar más los puntos de los bordes.