7 errores comunes al tejer ponchos (y cómo evitarlos)
Tejer un poncho lindo no depende de la suerte: depende de esquivar a tiempo los errores más comunes. Te cuento los 7 tropiezos que veo siempre en mis clases y cómo evitarlos, paso a paso.
Por Cecilia · 1 de mayo de 2026 · 7 min
Tejer un poncho es uno de esos proyectos que enamoran apenas los agarrás entre manos: pocas costuras, mucho volumen y esa sensación de estar creando algo grande de verdad. Pero también es una prenda que perdona poco, y los errores al tejer ponchos más comunes suelen aparecer justo cuando ya invertiste varios ovillos y varias tardes de tejido. La buena noticia es que casi todos son evitables si sabés qué mirar antes de montar el primer punto. Vamos a repasar los siete tropiezos típicos de quienes empiezan (y de algunas tejedoras con más rodaje también) para que tu próximo poncho caiga como lo imaginaste.
Antes de tejer: lo que todo poncho necesita para salir bien
Un poncho, a diferencia de una bufanda o un chal triangular, tiene que sostenerse sobre el cuerpo con cierto peso y estructura. Eso significa que decisiones que en otras piezas son "al ojo" —el hilado, la tensión, el bloqueo— acá se vuelven decisivas. La mayoría de los errores al tejer ponchos nacen de tratarlo como si fuera un chal más grande, cuando en realidad es una prenda con exigencias propias de caída, peso y armado.
Los 7 errores al tejer ponchos más frecuentes
1. Elegir un hilado que no tiene la caída correcta
Un poncho lindo depende muchísimo de cómo cae la tela sobre los hombros. Si usás un hilado muy elástico o muy liviano (tipo fantasía súper esponjosa), el poncho puede quedar acartonado o "pararse" en lugar de caer. Para ponchos y ruanas conviene priorizar hilados con buen peso propio: lanas mezcladas con alpaca, mohair con cuerpo, o lanas gruesas de torsión firme. Antes de comprar diez ovillos, tejé un cuadradito y colgalo: si se mantiene rígido en vez de "fluir", buscá otra opción.
2. Saltearte la muestra de tensión
Este es, sin dudas, el error más repetido en cualquier prenda tejida, pero en un poncho pega más fuerte porque hablamos de muchísimos puntos. Si tu tensión real difiere de la del patrón aunque sea por media puntada, en una pieza de 80 o 100 centímetros de ancho esa diferencia se multiplica en varios centímetros de más o de menos. Tejé siempre una muestra de al menos 12x12 cm con las agujas sugeridas, lavala y bloqueala igual que vas a bloquear la prenda final, y recién ahí contá puntos y carreras por centímetro.
3. Calcular mal los puntos según la construcción elegida
Los ponchos se arman de formas muy distintas: dos rectángulos unidos en los hombros, un cuadrado tejido al bies con aumentos y disminuciones en diagonal, o una construcción circular de arriba hacia abajo con aumentos regulares tipo raglán. Cada método tiene su propia lógica de aumentos, y mezclar instrucciones de un tipo de construcción con otro es una fuente clásica de errores al tejer ponchos. Antes de arrancar, identificá bien qué tipo de armado estás siguiendo y anotá en un papel (o en una app de conteo) cada cuántas carreras corresponde aumentar o disminuir, para no perder la cuenta a mitad de ovillo.
4. Coser uniones gruesas o desprolijas en los hombros
Cuando el poncho se teje en piezas planas, la costura de los hombros es la que sostiene todo el peso de la prenda puesta. Coser con un hilo distinto al del proyecto, con una costura demasiado apretada o con puntadas irregulares hace que esa zona se vea abultada y, peor, que se estire con el uso hasta deformar el escote. Usá el mismo hilado (o uno de peso similar si el original es muy grueso), cosé con costura invisible sobre los bordes de puntos y probate la prenda antes de rematar los hilos, así podés corregir a tiempo.
5. No bloquear la pieza antes de darla por terminada
El bloqueo de chales y ponchos no es un capricho estético: es lo que empareja la tensión, abre los puntos calados si los hay, y define el largo y el ancho reales de la prenda. Un poncho sin bloquear puede verse arrugado, con los bordes ondulados y con las medidas más chicas de lo esperado. Mojá o vaporizá la pieza, estirala con alfileres sobre una superficie plana respetando las medidas del patrón y dejala secar completamente antes de tocarla. Vas a notar la diferencia a simple vista, sobre todo si combinaste puntos texturados con partes lisas.
6. Rematar los flecos sin prolijidad ni un largo parejo
Los ponchos con flecos ganan mucho en personalidad, pero también es donde se nota rápido un trabajo apurado. Cortar los hilos "a ojo", sin una plantilla de cartón que marque siempre el mismo largo, o anudarlos con distinta cantidad de hebras en cada grupo, deja un borde desparejo que le resta terminación a todo el esfuerzo previo. Armá una plantilla simple, definí de entrada cuántas hebras van por fleco y anudalos con la misma tensión en toda la orilla; al final, recortá parejo con la prenda ya colgada, no apoyada en la mesa.
7. No probar cómo cae la prenda sobre el cuerpo antes de rematar
Muchas tejedoras terminan todo el poncho, cosen y recién ahí se lo prueban, para descubrir que el escote quedó muy cerrado o que el largo delantero no es el que buscaban. Como el poncho depende tanto del peso del hilado y del bloqueo, la caída final puede sorprender incluso cuando el cálculo de puntos fue perfecto. Probate la prenda (aunque sea sin coser del todo, con alfileres) antes del último remate, y ajustá el escote o el largo si hace falta. Es mucho más fácil corregir antes que descoser una costura ya rematada.
Cómo evitar estos errores al tejer ponchos desde el primer punto
- Elegí el hilado pensando en la caída, no solo en el color o la textura.
- Nunca te saltees la muestra, y bloqueala antes de contar puntos.
- Entendé la construcción de tu patrón antes de tejer la primera carrera de aumentos.
- Cosé con calma y con el hilado correcto en hombros y costados.
- Bloqueá siempre, aunque tengas apuro por estrenarlo.
- Planificá los flecos con plantilla y cantidad de hebras definida de antemano.
- Probate la prenda antes del remate final.
Ningún poncho perfecto sale de un solo intento perfecto: sale de prestar atención a estos detalles que parecen chicos pero que, sumados, marcan la diferencia entre una prenda que se ve casera y una que se ve profesional. Si ya tejiste chales triangulares o un bactus, tenés más herramientas de las que pensás para animarte a este proyecto. Tomate tu tiempo, disfrutá el proceso y dejá que cada punto te acerque a esa prenda con la que vas a querer salir a la calle todos los días de invierno.
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Preguntas frecuentes
¿Qué hilado conviene usar para evitar errores al tejer ponchos?
Elegí hilados con buen peso propio y torsión firme, como mezclas de lana con alpaca o mohair con cuerpo. Evitá hilados muy elásticos o demasiado livianos, porque no logran la caída necesaria y el poncho puede quedar acartonado en lugar de fluir sobre el cuerpo.
¿Es realmente necesario bloquear un poncho antes de usarlo?
Sí, siempre. El bloqueo de chales y ponchos empareja la tensión, abre los puntos calados y define las medidas reales de la prenda. Sin bloqueo, es común que el poncho se vea arrugado y con bordes ondulados, incluso si el tejido está técnicamente bien hecho.
¿Cómo evito que la costura de los hombros del poncho quede abultada?
Usá el mismo hilado del proyecto (o uno de peso similar), aplicá una costura invisible sobre los bordes de puntos y evitá tensar demasiado el hilo al coser. Probate la prenda antes de rematar los hilos para corregir cualquier ajuste a tiempo.
¿Por qué mi poncho quedó más chico de lo que decía el patrón?
Lo más probable es que la tensión de tu tejido no coincida con la del patrón, un error muy frecuente cuando se salta la muestra de tensión. En una pieza tan grande como un poncho, una pequeña diferencia por centímetro se multiplica en varios centímetros de más o de menos en el resultado final.