7 errores comunes al tejer bufandas (y cómo corregirlos)
Bordes que enrollan, tensión despareja, remates que ahorcan el tejido: descubrí los 7 errores al tejer bufandas más comunes y aprendé a corregirlos paso a paso, sin destejer todo de nuevo.
Por Cecilia · 24 de mayo de 2026 · 6 min
Si alguna vez empezaste una bufanda con toda la ilusión y terminaste guardándola en el fondo del cajón porque "no quedó como quería", tranquila: los errores al tejer bufandas son moneda corriente, hasta para tejedoras con años de agujas encima. La buena noticia es que casi todos se repiten siempre los mismos, y una vez que aprendés a detectarlos, corregirlos es cuestión de dos o tres vueltas de práctica. En esta nota te cuento los siete que más veo en mis talleres de Lyra Tejidos, por qué pasan y qué hacer para que tu próxima bufanda quede prolija, pareja y con esa caída que da gusto.
Por qué aparecen tantos errores al tejer bufandas
La bufanda parece el proyecto ideal para arrancar a tejer: es rectangular, no tiene armado ni disminuciones complicadas, y no depende de un talle exacto. Pero justamente esa simplicidad es la trampa. Como no hay "receta" que te frene, muchos detalles técnicos —la tensión, el tipo de punto, el remate— quedan librados al azar. Y en un tejido tan largo y expuesto (se ve por los dos lados, se estira, se toca todo el tiempo), cualquier error se nota el triple. Conocer los fallos típicos de entrada te ahorra horas de destejer.
Los 7 errores más comunes al tejer bufandas (y cómo corregirlos)
1. Bordes que se enrollan sobre sí mismos
Es el clásico: tejés toda la bufanda en punto jersey (derecho una vuelta, revés la siguiente) y cuando la sacás de las agujas, los bordes laterales se enrollan hacia adelante y los extremos hacia atrás. No es un defecto tuyo: es la física del punto jersey, que tracciona hacia el lado del derecho porque las hebras del revés generan más tensión.
Cómo corregirlo: si querés mantener el jersey en el centro, sumale un borde de al menos 4 a 6 puntos en punto bobo (todas las vueltas tejidas al derecho) en cada lateral, y arrancá y cerrá la bufanda con varias vueltas de punto bobo o punto arroz. Otra opción, más prolija todavía para principiantes, es tejer toda la pieza en punto arroz o punto bobo: no enrollan nunca y quedan reversibles.
2. Tensión dispareja de punto a punto
Se nota enseguida: zonas más apretadas donde el tejido se ve tupido y duro, y zonas sueltas donde se transparenta la luz. Suele pasar cuando cambiás de posición, mirás la tele mientras tejés, o simplemente vas variando la fuerza con la que llevás el hilo con la mano que da vuelta.
Cómo corregirlo: prestá atención a cómo pasa el hilo por tu dedo índice (o meñique, según tu método): tiene que tener siempre el mismo recorrido y la misma resistencia. Tejer con regularidad, en sesiones cortas y sin apurar las últimas vueltas del día —que suelen salir más flojas por cansancio— ayuda muchísimo. Si ya tejiste varias hileras dispares, un truco es mojar y bloquear la pieza: el agua pareja mucho las diferencias menores de tensión, aunque no soluciona las muy marcadas.
3. Elegir un punto que no es el adecuado para el hilado o el proyecto
No todos los puntos calzan bien con todas las lanas. Un punto calado delicado en una lana muy peluda pierde todo el dibujo; un punto de trenzas muy tupido en un hilado fino puede quedar rígido como cartón; y un punto muy elástico en una lana pesada puede hacer que la bufanda se estire de más y pierda la forma con el uso.
Cómo corregirlo: tejé siempre una muestra de al menos 10×10 cm antes de arrancar el proyecto grande. Ahí vas a ver si el punto "respira" bien con ese hilado, si el calado se lee, o si la trenza queda demasiado compacta. Es un paso que se salta seguido por las ganas de empezar, pero es el que más dolores de cabeza evita.
4. Calcular mal la cantidad de puntos iniciales
Bufandas que quedan angostas como un cinto o, al revés, tan anchas que parecen un poncho: el ancho final depende directamente de cuántos puntos montás y de tu tensión personal, no de lo que diga cualquier patrón genérico.
Cómo corregirlo: usá tu muestra de tensión (la del punto 3) para calcular puntos por centímetro, y multiplicá por el ancho que realmente querés —lo ideal para una bufanda adulta ronda entre 18 y 22 cm, pero es una decisión personal—. Si tejés más ajustado o más suelto que el patrón original, ajustá la cantidad de puntos en consecuencia en vez de copiar el número tal cual.
5. Rematar (cerrar) demasiado apretado
Es uno de los errores al tejer bufandas más frecuentes y más frustrantes, porque aparece justo al final: después de horas de trabajo, el remate queda tan tirante que la punta de la bufanda se frunce, no estira igual que el resto del tejido y hasta puede llegar a cortar el hilo con el uso.
Cómo corregirlo: tejé el remate con una aguja un número más grande que la que usaste para el cuerpo, o directamente probá un remate elástico (por ejemplo, el remate italiano o el remate tejiendo dos puntos juntos con menos frecuencia). La regla de oro: el borde rematado tiene que poder estirarse casi tanto como el resto de la tela.
6. Unir madejas nuevas de cualquier manera
Cuando se te termina una madeja a mitad de bufanda, anudar el hilo nuevo al viejo y seguir tejiendo es tentador, pero ese nudo se nota, se afloja con los lavados y puede aparecer justo en el medio de la pieza, donde más se ve.
Cómo corregirlo: empalmá las madejas siempre en un borde lateral, nunca en el medio de una vuelta. Dejá una cola de unos 15 cm de cada lana y tejé unos puntos con las dos hebras juntas, o usá el método de empalme escupido (spit splice) si el hilado es de fibra animal. Los extremos se entretejen prolijamente al terminar, siguiendo el recorrido del punto para que no se noten ni se corran.
7. No bloquear la bufanda al terminar
Muchas tejedoras dan por terminado el trabajo apenas cierran el último punto, y se pierden el paso que realmente "cierra" el proyecto: el bloqueo. Sin bloqueo, los calados no se abren del todo, las trenzas quedan apretadas y cualquier diferencia leve de tensión sigue a la vista.
Cómo corregirlo: lavá suavemente la bufanda terminada con un jabón neutro para lana, escurrila sin retorcer y estirala sobre una superficie plana con las medidas que buscás, fijando los bordes con alfileres si hace falta. Dejala secar así, lejos del sol directo. Vas a notar que el punto se pareja, el calado se abre y toda la pieza gana una caída mucho más profesional.
Consejos extra para que no se te escape ningún detalle
- Usá un marcador de vueltas o llevá la cuenta anotada: perder el conteo de puntos es la puerta de entrada a casi todos los errores de esta lista.
- Poné una lifeline (hilo de resguardo) cada cierta cantidad de vueltas en puntos complejos como trenzas o calados: si se te cae un punto, volvés hasta ahí sin destejer todo.
- Revisá el derecho de la bufanda cada tantas vueltas, no solo al final: corregir a tiempo un error de tensión o de punto es mucho más rápido que destejer varias hileras después.
Ningún error de esta lista significa que "no servís" para tejer: son parte del aprendizaje de cualquiera que agarra las agujas, y lo mejor es que todos tienen solución sin necesidad de arrancar de cero. Con estos siete puntos identificados, ya tenés el mapa de los errores al tejer bufandas más comunes y las herramientas para evitarlos o corregirlos sobre la marcha. Ahora sí: elegí una lana linda, montá los puntos con confianza y disfrutá el proceso, que al final de cuentas es la parte más rica de tejer.
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Preguntas frecuentes
¿Por qué se enrollan los bordes de mi bufanda tejida en dos agujas?
Pasa cuando tejés en punto jersey (derecho y revés alternado), porque ese punto tracciona naturalmente hacia el lado del derecho. Se soluciona agregando un borde de punto bobo o punto arroz de varios puntos en cada lateral y en las puntas, o tejiendo toda la bufanda en un punto que no enrolla.
¿Cómo evito que el remate final quede demasiado apretado?
Usá una aguja un número más grande solo para la vuelta de remate, o aplicá un remate elástico como el italiano. El borde cerrado tiene que poder estirarse casi igual que el resto de la tela, si no, la punta de la bufanda se frunce y puede romperse con el uso.
¿Es necesario bloquear una bufanda tejida a mano?
Sí, es el paso que le da terminación profesional. El bloqueo pareja diferencias leves de tensión, abre los puntos calados y relaja las trenzas. Basta con lavarla suave, escurrirla sin retorcer y estirarla sobre una superficie plana hasta que se seque.
¿Qué punto conviene usar si recién empiezo a tejer bufandas?
El punto bobo (todas las vueltas al derecho) y el punto arroz son los más nobles para empezar: no enrollan, son reversibles y perdonan pequeñas diferencias de tensión mientras tomás práctica.