Cuello de una madeja: patrón gratis y rendidor
Un cuello tejido en dos agujas con una sola madeja: rápido, económico y perfecto para aprovechar sobras de lana o ese ovillo grande que tenías guardado.
Por Cecilia · 23 de mayo de 2026 · 6 min
Si tenés esa madeja grande que compraste "porque te gustó" sin saber bien para qué, o un montón de sobras de distintos proyectos que no sabés cómo aprovechar, este cuello de una madeja es justo lo que estabas buscando. Es de esos proyectos que toda tejedora debería tener en la manga: rápido, rendidor, sin costo extra y perfecto para practicar punto sin comprometerte a semanas de trabajo. Con una sola madeja de lana gruesa (o el equivalente en sobras) tejés en dos agujas un cuello abrigado, prolijo y con caída pareja, ideal para regalar o para vos.
En esta guía te explico paso a paso cómo tejerlo, qué materiales necesitás, cómo calcular la lana para que no te quedes a mitad de camino y los errores más comunes que cometemos cuando queremos estirar al máximo un solo ovillo.
Qué necesitás para tejer este cuello de una madeja
La gracia de este patrón es que no exige materiales especiales ni técnicas complicadas. Con esto alcanza:
- Una madeja de lana gruesa tipo worsted o bulky, de entre 100 y 150 gramos (aproximadamente 150 a 200 metros). Si vas a usar sobras, pesalas juntas: necesitás un total similar en gramos, aunque combines colores o texturas distintas.
- Agujas rectas o circulares N°6 o N°7 (6 a 7 mm). Las circulares te sirven para tejer en redondo sin costura; las rectas, para tejer plano y coser después.
- Una aguja lanera para rematar y coser.
- Tijera y, si tenés, alfileres para bloquear al final.
No hace falta que la lana sea toda igual: este tipo de cuello disimula muy bien las mezclas de sobras, sobre todo si elegís tonos de la misma familia de color.
El punto ideal para que una sola madeja rinda al máximo
Para este proyecto recomiendo el punto arroz (también llamado punto musgo), porque tiene tres ventajas enormes cuando tejés con lana limitada: no enrosca los bordes como el jersey, queda igual de lindo por ambos lados (fundamental en un cuello, que se ve completo) y da una textura densa y abrigada sin necesitar puntos extra de vainilla o elástico en los bordes.
El punto arroz se teje así, sobre un número par de puntos:
- Fila 1: *1 punto derecho, 1 punto revés*, repetir desde * hasta el final.
- Fila 2: tejés al revés de lo que ves: sobre cada punto derecho hacés revés, y sobre cada punto revés hacés derecho.
Repitiendo estas dos filas todo el tiempo, el punto se va "desplazando" y arma esa textura de granitos característica. Es un punto simple pero que se ve muy prolijo, ideal para principiantes que ya saben hacer derecho y revés.
Patrón paso a paso: cuello de una madeja
Te dejo dos versiones: una en agujas circulares (sin costura) y otra en agujas rectas (con una costura final). Elegí la que más cómoda te resulte.
Versión en circular, sin costura
Montá 72 puntos en tu aguja circular N°6 o N°7 (ajustá el número para que sea múltiplo de 4, según el contorno de cuello que quieras: más puntos, más ancho de vuelta). Uní en redondo teniendo mucho cuidado de que los puntos no queden torcidos en la aguja, porque si se tuercen el cuello sale con un giro tipo cinta de Moebius (que también es lindo, pero no es lo que buscamos acá).
Tejé en punto elástico 2/2 (2 derecho, 2 revés) toda la vuelta, repitiendo hasta terminar la madeja, dejando unos 2 metros de lana sin tejer para el cerrado. El elástico en redondo funciona perfecto porque no necesita bordes ni costuras: la lana rinde toda para altura de cuello.
Cuando el cuello mida entre 20 y 25 cm de alto (o cuando la madeja esté por terminarse), cerrá los puntos de forma floja, usando una aguja un número más grande si notás que el cerrado te queda apretado.
Versión en agujas rectas, con costura
Montá 80 puntos con tus agujas rectas N°6 o N°7. Tejé en punto arroz tal como lo describí arriba, fila tras fila, hasta que te queden aproximadamente 1,5 metros de lana (los necesitás para coser).
Cerrá todos los puntos sin apretar. Vas a tener un rectángulo largo y angosto: eso es lo que se convierte en cuello. Doblalo de manera que los dos extremos cortos (donde montaste y donde cerraste) queden enfrentados, y cosé esa unión con punto invisible usando la aguja lanera y la lana que reservaste. Rematá bien los hilos sobrantes por el revés.
El resultado es un cuello infinito, sin costuras visibles en el frente, con una sola unión discreta que podés ubicar en la parte de atrás cuando te lo pongas.
Terminación y bloqueado
Una vez armado, mojá o vaporizá levemente el cuello y estiralo con cuidado sobre una toalla, prendiéndolo con alfileres si hace falta. El bloqueado pareja los puntos, abre un poco la trama del punto arroz o el elástico y le da esa terminación de "prenda profesional" que marca la diferencia.
Consejos para que la lana te rinda al máximo
Tejer con una sola madeja obliga a ser prolijo con los cálculos, y acá van los trucos que uso siempre:
- Pesá la madeja antes de empezar y anotá el peso total. Cada tanto (por ejemplo cada 10 filas) pesá lo que te queda: así sabés en tiempo real cuánto te falta y podés decidir si seguís tejiendo más alto o más angosto.
- Dividí el ovillo al medio si tenés dudas del metraje: pesá la mitad exacta y tejé hasta ahí sabiendo que te queda la otra mitad para terminar sin sorpresas.
- Reservá siempre un tramo de lana antes de cerrar los puntos, para el cosido o el remate. Es preferible que el cuello quede un poquito más bajo a que te falten centímetros de hilo para cerrar bien.
- Si combinás sobras, alterná los colores cada 4 u 8 filas en vez de usarlos en bloques grandes: distribuye mejor las diferencias de grosor o de tono entre madejas distintas.
Errores comunes al tejer un cuello de una madeja
Estos son los tropiezos más frecuentes, y cómo evitarlos:
- Tejer muy apretado. Una tensión alta consume más lana de la necesaria y además hace que el cuello quede rígido. Si tus puntos suelen salir tirantes, probá una aguja un número más grande.
- No calcular metraje, solo gramaje. Dos madejas de 100 gramos pueden tener metrajes muy distintos según el grosor de la fibra. Fijate siempre en la etiqueta cuántos metros trae tu madeja, no solo cuántos gramos.
- Elegir un punto que enrosca. El punto jersey solo (derecho de un lado, revés del otro) hace que los bordes se curven hacia adentro, algo molesto en un cuello donde se ve todo el ancho. Por eso el punto arroz o el elástico son mejores opciones acá.
- No dejar hebra para coser. Cerrar hasta el último centímetro de lana y quedarte sin nada para unir los extremos es un clásico. Mejor cortar la tejida un poco antes y coser con margen.
- Saltear el bloqueado. Parece un detalle menor, pero un cuello sin bloquear se ve "crudo": el bloqueado es lo que le da esa terminación pareja y prolija.
Este cuello de una madeja es la prueba de que no hace falta gastar en varios ovillos para tejer algo lindo, abrigado y con onda. Es el proyecto perfecto para esas tardes en las que tenés ganas de tejer algo que se vea terminado pronto, para regalar sin culpa de "usé sobras" y para animarte a combinar colores que quizás nunca hubieras probado juntos. Agarrá esa madeja que te está esperando en el canasto y ¡a tejer!
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Preguntas frecuentes
¿Cuánta lana necesito para tejer un cuello de una madeja?
Con una madeja de entre 100 y 150 gramos de lana gruesa (worsted o bulky), equivalente a unos 150-200 metros, alcanza perfectamente. Si usás sobras de varios ovillos, sumá el peso total: lo importante es llegar a ese gramaje aproximado.
¿Puedo tejer este cuello sin agujas circulares?
Sí, sin problema. Tejélo plano en agujas rectas con punto arroz y después cosé los dos extremos cortos con aguja lanera para formar el círculo del cuello. Queda igual de prolijo que la versión en redondo.
¿Qué punto conviene usar para que el cuello no se enrosque en los bordes?
El punto arroz (o punto musgo) y el punto elástico son las mejores opciones porque no curvan los bordes y se ven parejos por ambos lados, algo clave en un cuello que se usa doblado o suelto.
¿Sirve este patrón para usar sobras de lana de distintos proyectos?
Sí, es ideal para eso. Pesá todas las sobras juntas para calcular el gramaje total y alterná los colores cada 4 u 8 filas en vez de tejer bloques grandes, así las diferencias de tono o grosor se distribuyen mejor en la prenda.