Cómo Tejer y Colocar Flecos para Chales: Guía Paso a Paso

Aprendé a tejer y colocar flecos para chales con el método exacto que uso en mis clases: medidas precisas, el nudo correcto y cero errores de distribución. Una terminación profesional al alcance de tus dos agujas.

Por Cecilia · 29 de abril de 2026 · 6 min

Llegaste al final de tu chal, cerraste el último punto y ahora te falta ese detalle que transforma una pieza tejida en una prenda con carácter: los flecos para chales. Sé que da un poco de nervios llegar hasta acá después de tantas horas de trabajo y no querer arruinarlo en la recta final, así que en esta guía te voy a llevar de la mano, paso a paso, para que la terminación con flecos te quede pareja, prolija y profesional. Nada de crochet ni técnicas raras: todo lo vamos a resolver con lo que ya sabés de dos agujas más un ganchito auxiliar para el armado.

Por qué los flecos son la terminación perfecta para tu chal

Los flecos no son solo un adorno: cumplen una función real en el diseño. Le dan movimiento a la caída, marcan visualmente el borde inferior de un chal triangular y disimulan cualquier irregularidad que haya quedado en el remate de los puntos. Además, en un bactus o en un chal calado con puntos caladitos, los flecos son el complemento perfecto porque continúan esa sensación liviana y aireada del tejido. Si venís posponiendo esta técnica porque te parece complicada, quiero tranquilizarte: la colocación de flecos es una de las terminaciones más simples de todo el mundo del tejido, solo hay que ser prolija con las medidas.

Qué necesitás antes de empezar con los flecos para chales

Paso a paso: cómo tejer y colocar flecos para chales

Paso 1: Calculá la cantidad de hebras por fleco

La regla general es usar entre 4 y 6 hebras por cada fleco individual, dependiendo del grosor del hilado. Si tejiste tu chal con una lana fina (por ejemplo, un fingering), usá 6 hebras para que el fleco tenga cuerpo. Si es una lana gruesa tipo worsted, con 4 hebras alcanza y sobra. Recordá que cada hebra se dobla al medio al montarla, así que si querés un fleco de 15 cm de largo terminado, cada hebra suelta debe medir 30 cm antes de doblarla.

Paso 2: Cortá los flecos con precisión

Acá es donde el cartón o la plancha rígida se vuelve tu mejor amiga. Cortá un rectángulo de cartón del ancho exacto que querés que mida el fleco terminado más un par de centímetros extra (siempre es mejor pasarte un poquito y prolijar después con la tijera que quedarte corta). Enrollá el hilado alrededor del cartón las vueltas necesarias y cortá por uno de los bordes: vas a obtener un montón de hebras exactamente del mismo largo, sin tener que medir una por una. Esto es clave para que los flecos para chales queden todos parejos y no te encuentres, al final, con un borde disparejo que arruina el efecto.

Paso 3: El nudo cabeza de alondra (la técnica base)

Este es el nudo que se usa universalmente para anclar flecos, y no requiere saber crochet: es simplemente un nudo corredizo.

Paso 4: Distribución pareja en el borde

Antes de anclar el primer fleco, marcá con hilo contrastante o alfileres los puntos donde va cada uno. Lo más prolijo es contar el total de puntos del borde y dividir para que quede la misma cantidad de puntos entre fleco y fleco. En un chal triangular, por ejemplo, es habitual colocar un fleco cada 2 o 3 puntos a lo largo del borde inclinado, y reforzar con un fleco extra justo en la punta central, que es donde más se nota si falta densidad. Si tu chal tiene puntas o picos en el borde (como en muchos modelos calados), lo ideal es que cada pico tenga su propio fleco, así el diseño se acompaña visualmente.

Paso 5: Prolijado final del fleco

Una vez que colocaste todos los flecos, llegó el momento más satisfactorio: parejarlos con la tijera. Extendé el chal sobre una superficie plana, dejá caer los flecos con su peso natural y recién ahí cortá las puntas sobrantes en línea recta. Si cortás antes de dejarlos caer, el fleco se puede ver disparejo una vez que el hilado se acomoda por su propio peso.

Errores comunes al colocar flecos en un chal (y cómo evitarlos)

Tips de Cecilia para que tus flecos enamoren

Si querés un extra de textura, podés combinar dos tonalidades de la misma paleta en cada fleco, alternando hebras de un color y del otro. También podés trenzar cada grupo de hebras antes de cortar las puntas, para un efecto más elaborado en chales de fiesta. Y si el chal es para uso diario y te preocupa que los flecos se enganchen, elegí un largo moderado (8 a 10 cm) en lugar de flecos muy largos y sueltos.

Como ves, colocar flecos para chales no tiene ningún misterio: es cuestión de método, paciencia y esa prolijidad que ya venís aplicando desde el primer punto de tu proyecto. Animate a probarlo en tu próximo chal triangular o en ese bactus que tenés guardado esperando terminación, y vas a ver cómo un detalle tan simple le da a tu tejido ese aire terminado y profesional que tanto buscás. ¡A tejer se ha dicho!

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Preguntas frecuentes

¿Se pueden colocar flecos para chales sin saber crochet?

Sí, totalmente. El ganchillo se usa solo como herramienta auxiliar para pasar las hebras a través del borde, pero la técnica en sí es un nudo simple (cabeza de alondra) que no requiere ningún conocimiento de crochet. Todo el chal se teje en dos agujas de punta a punta.

¿Cuántas hebras necesito por cada fleco?

Depende del grosor de tu lana: con hilados finos tipo fingering usá entre 5 y 6 hebras por fleco para que tenga buen cuerpo, y con lanas gruesas tipo worsted alcanza con 4 hebras. Cada hebra se dobla al medio, así que debe medir el doble del largo final que buscás.

¿Antes o después de bloquear el chal se colocan los flecos?

Siempre después de bloquear. Si colocás los flecos antes, al estirar y fijar el tejido en el bloqueo el borde puede moverse y desparejar la distribución que tanto trabajo te costó calcular.

¿Cómo evito que los flecos queden disparejos?

El truco es cortar todas las hebras con un cartón o plancha rígida del ancho exacto que querés, en vez de medir cada una a ojo con una regla. Después, para el corte final, dejá que el fleco caiga por su propio peso antes de parejar las puntas con la tijera.