Cómo guardar prendas de lana en verano y evitar las polillas

Guardar prendas de lana en verano sin arruinarlas es más fácil de lo que parece: te enseño a lavar, doblar y proteger tus tejidos de las polillas para reencontrarlos intactos en otoño.

Por Cecilia · 23 de marzo de 2026 · 6 min

Llega diciembre, guardamos los pulóveres tejidos a mano en el fondo del placard y en marzo los sacamos con agujeritos que no estaban. Si esto te pasó, tranquila: no es magia negra, son polillas, y con un buen protocolo de guardado se evita casi siempre. Guardar prendas de lana no es simplemente meterlas en una bolsa y listo: hay un antes (lavado y secado), un durante (el dobleces correcto) y un método de protección que hace toda la diferencia entre recuperar tu tejido intacto o encontrarte con un desastre en otoño.

Como instructora, veo mucho el mismo error: se guarda la lana "para después" pensando que en algún momento se van a ocupar de eso, y ese "después" nunca llega hasta que ya es tarde. Te dejo la guía completa, paso a paso, para que este verano tus tejidos —los que hiciste vos y los que compraste— lleguen al invierno como el primer día.

Por qué es tan importante guardar bien las prendas de lana en verano

Las polillas de la ropa (esas maripositas chiquitas y de color claro que a veces vemos revolotear cerca de los placares) no comen lana: sus larvas sí. La hembra pone los huevos directamente sobre la fibra, preferentemente donde hay restos de sudor, piel muerta o perfume, porque eso les da proteína extra a las larvas recién nacidas. El verano es la temporada de mayor actividad de estos insectos por el calor y la humedad, y coincide justo con el momento en que la lana queda guardada, sin uso ni movimiento, durante meses. Por eso guardar prendas de lana de forma correcta en esta época del año es la diferencia entre abrir el placard en mayo y encontrar todo intacto, o encontrar boquetes irreparables en el punto que tanto trabajo te llevó tejer.

La regla de oro: nunca guardar una prenda sucia

Aunque la prenda "se vea limpia", si la usaste, tiene rastros invisibles de sudor, perfume o crema corporal. Eso alcanza para atraer polillas. Toda prenda de lana se guarda lavada, sin excepción, aunque solo la hayas usado una vez.

Antes de guardar: el lavado y secado correcto

Este paso es no negociable. Lavá cada prenda de lana con un jabón neutro o específico para lana (nunca detergente común, que reseca y daña la fibra) y agua tibia o fría, con lavado a mano o ciclo delicado en lavarropas con bolsa de red. Enjuagá bien: los restos de jabón también atraen insectos.

Cómo doblar correctamente tus prendas tejidas

El doblez no es un detalle estético: un mal doblado deforma el tejido, marca arrugas permanentes en la lana y hace que la prenda "cuelgue mal" con los meses. La regla general para cualquier prenda tejida en dos agujas es: nunca colgar en percha (los hombros se estiran y quedan picos donde no había puntos aumentados) y doblar siempre en superficie plana.

Pulóveres y cardigans

Apoyá la prenda extendida sobre una mesa o cama. Doblá primero una manga hacia el centro del cuerpo, siguiendo la línea de la costura del sisa, y repetí del otro lado. Después doblá el cuerpo por la mitad, de abajo hacia el cuello, o en tres si la prenda es muy larga, para que entre cómoda en el cajón o la caja sin quedar muy abultada. Si el cardigan tiene botones, abrochalo antes de doblar: mantiene la forma y evita que el ojal se deforme.

Bufandas, cuellos y accesorios

Enrollalos suavemente en espiral, sin apretar, en vez de doblarlos en capas superpuestas: así evitás las marcas de pliegue que después cuesta sacar, incluso planchando con paño húmedo.

Prendas con textura, trenzas o puntos caladas

Estos tejidos son más gruesos y "respiran" distinto. Convienen doblados sueltos, sin comprimir demasiado la pila de ropa encima, porque el peso aplasta las trenzas y cuesta que recuperen el volumen original al sacarlas.

Protección antipolillas: qué funciona de verdad

Acá es donde más mitos circulan. Vamos a lo que realmente sirve para guardar prendas de lana protegidas durante todo el verano:

Lo que NO recomiendo: naftalina. Es tóxica, el olor queda impregnado durante meses en la fibra (a veces no sale nunca) y en Argentina cada vez es más difícil de conseguir por su toxicidad. Con lavanda, cedro y buen guardado alcanza y sobra.

Dónde y en qué guardar las prendas de lana

Elegí un lugar fresco, seco y oscuro: un placard alto, un cajón cerrado o una caja bajo la cama son mejores opciones que un altillo con cambios bruscos de temperatura o un sótano húmedo. Si usás cajas de cartón, forralas por dentro con una tela de algodón o papel de seda libre de ácido: el cartón puede traer humedad y bichos de afuera. Las bolsas plásticas comunes de supermercado no son ideales para uso prolongado porque no dejan "respirar" a la fibra natural y pueden generar condensación; para guardar varios meses son mejores las bolsas de tela de algodón, fundas transpirables, o bolsas herméticas específicas si vas a comprimir al vacío.

Separá por tipo de fibra y color

Las lanas más finas (merino, alpaca) son más golosas para las polillas que las mezclas sintéticas. Si podés, separalas en compartimentos distintos y revisá esas prendas primero cuando hagas el control periódico.

Errores comunes que arruinan una buena guardada

Guardar prendas de lana bien no lleva mucho más tiempo que guardarlas mal: son unos minutos extra de lavado, un doblez prolijo y una bolsita de lavanda entre medio. La diferencia es que en abril vas a abrir ese cajón y vas a encontrar cada punto, cada trenza y cada ojal exactamente como los dejaste, listos para acompañarte otra temporada más. Y si tejiste esa prenda con tus propias manos, créeme que ese cuidado extra vale cada minuto.

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Preguntas frecuentes

¿Es necesario lavar una prenda de lana antes de guardarla aunque esté casi limpia?

Sí, siempre. Aunque no se vea sucia, cualquier prenda usada tiene restos invisibles de sudor y piel que atraen a las polillas. Guardar prendas de lana sin lavar previamente es la causa más común de agujeros al sacarlas en otoño.

¿La naftalina es una buena opción para proteger la lana de las polillas?

No la recomiendo. Es tóxica, su olor queda impregnado en la fibra durante meses y es cada vez más difícil de conseguir. La lavanda seca, el cedro y el clavo de olor son repelentes naturales igual de efectivos y mucho más agradables.

¿Puedo colgar mis pulóveres tejidos en percha durante el verano?

No es lo ideal. El peso de la prenda cuelga desde los hombros y con el tiempo los deforma, generando picos donde no había aumentos. Lo correcto es doblarlas en superficie plana, con las mangas hacia el centro.

¿Cada cuánto hay que revisar la lana guardada en verano?

Conviene hacer un control a mitad de temporada, por ejemplo a fines de enero: sacudir las prendas, ventilarlas un rato y renovar el aroma de la lavanda o el cedro. Así detectás cualquier problema antes de que se agrave.