Cómo cambiar de color en el tejido sin que se note el empalme

Aprendé a cambiar de color tejiendo sin dejar rastros: el método paso a paso para empalmar ovillos en el borde, con la tensión justa y un remallado invisible por el revés.

Por Cecilia · 20 de junio de 2026 · 7 min

Si alguna vez tejiste rayas o simplemente se te terminó el ovillo a mitad de una prenda, ya sabés lo que se siente: ese nudito o esa hebra suelta que arruina la prolijidad de todo tu trabajo. Cambiar de color tejiendo sin que se note el empalme es una de esas técnicas que separan a simple vista un tejido amateur de uno con terminación profesional. Y la buena noticia es que no hace falta magia ni años de experiencia: hace falta método, un poquito de paciencia y saber en qué parte de la vuelta hacer el cambio.

En esta guía vamos a ver, paso a paso, cómo unir un ovillo nuevo o cambiar de color en dos agujas de forma invisible. No vamos a hablar de jacquard ni de tejer con varios colores dentro de la misma vuelta (eso merece su propio artículo): acá el foco está en el empalme prolijo, ese momento puntual donde una hebra termina y otra empieza.

Por qué se nota el empalme cuando cambiás de color tejiendo

Antes de resolver el problema, entendamos qué lo genera. El empalme se nota por tres motivos principales:

Trabajando estos tres puntos —dónde, cómo y con qué tensión— el cambio de color se vuelve prácticamente invisible.

Materiales que necesitás

Paso a paso para cambiar de color sin que se note

1. Elegí el lugar correcto: siempre en el borde

La regla de oro es esta: nunca cambies de color en medio de una vuelta si podés evitarlo. El punto ideal es el primer o el último punto de la vuelta, en el canto de la labor. Ahí, cualquier imperfección queda escondida en la costura o en el borde, que después vas a coser o que directamente no se ve porque queda hacia adentro.

Si estás tejiendo en redondo (con agujas circulares) y no tenés costura para disimular, el desafío es mayor porque el cambio siempre cae en el mismo lugar y puede generar un "escalón" visible, sobre todo en rayas. Para eso existe el truco del jog invisible: al llegar al segundo punto de la nueva vuelta, levantás el punto de la vuelta anterior (el de abajo, del color viejo) con la aguja derecha y lo tejés junto con el punto actual como si fuera un menguado. Esto "sube" la línea de cambio y disimula el escalón típico de las rayas tejidas en redondo.

2. Dejá una cola de al menos 15 cm en ambos ovillos

Cuando termines de tejer con un color y vayas a empezar con el otro, cortá dejando una cola generosa (15 a 20 cm) en el ovillo que termina y otra igual en el que empieza. Esa cola es la que después vas a remallar con la aguja lanera, y necesitás margen suficiente para trabajar cómoda sin que se te escape de las manos.

3. Empezá el ovillo nuevo con un nudo simple flojo (no definitivo)

Muchas tejedoras temen que sin nudo el punto se suelte. La solución es hacer un nudo simple, bien flojito, sujetando las dos hebras (la que termina y la que empieza) justo en el borde, y tejer el primer punto nuevo con la hebra que sigue. Ese nudo es solo un sostén temporal: no es el que va a fijar el empalme para siempre, eso lo hace el remallado posterior. Si preferís no hacer nudo, podés simplemente tejer el primer punto con las dos hebras juntas (la vieja y la nueva) durante uno o dos puntos, y después destejer el sobrante al rematar; a mí me resulta más prolijo el nudo flojo de borde.

4. Tejé unas vueltas y regulá la tensión del primer punto

Seguí tejiendo con normalidad. Es común que el primer punto con hebra nueva quede un poco más flojo que el resto: no te preocupes, eso se corrige al final tirando suavemente de la cola con la aguja lanera antes de remallarla, hasta emparejar el tamaño del punto con sus vecinos.

5. Remallá las hebras por el revés de la labor

Esta es la parte que realmente sella un cambio de color invisible. Con la labor del revés hacia vos:

Este método de remallado en zigzag es el que evita que, con el lavado o el uso, la costura se afloje y el empalme empiece a asomar por el derecho.

Errores comunes al cambiar de color tejiendo

Un truco extra: la unión sin nudo (splice) para lanas de fibra animal

Si tejés con lana 100% animal (oveja, alpaca) no superfina lavable, existe un truco buenísimo: humedecé las puntas de ambas hebras, deshilachalas un poco separando las fibras y frotalas entre las palmas de tus manos con un poco de agua o saliva (el famoso "spit splice"). El calor y la fricción hacen que las fibras se fusionen y quedan unidas como si fueran un solo hilo continuo, sin nudo y sin remallado. No sirve para lanas superwash, acrílicas o mezclas sintéticas, porque esas fibras no se "afieltran". Para esos casos, el remallado con aguja lanera sigue siendo la técnica más confiable.

Cambiar de color tejiendo con prolijidad es, sobre todo, cuestión de hábito: elegir bien el borde, dejar cola suficiente y remallar con calma por el revés. Practicalo en una muestra chica antes de aplicarlo a tu prenda, y vas a ver que en un par de intentos te sale automático. Esa sensación de dar vuelta la labor y no encontrar ni un rastro del cambio es una de las satisfacciones más lindas de tejer en dos agujas. ¡A las agujas!

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Preguntas frecuentes

¿En qué punto de la vuelta conviene cambiar de color al tejer?

Siempre en el primer o último punto de la vuelta, es decir en el canto de la labor. Ahí cualquier imperfección queda escondida en el borde o en la costura y no se ve por el derecho de la prenda.

¿Cómo evito el escalón feo en las rayas tejidas en redondo?

Usando el truco del jog invisible: en el segundo punto de la nueva vuelta, levantás el punto de abajo (del color anterior) con la aguja derecha y lo tejés junto con el punto actual, como un menguado. Esto sube la línea de cambio y disimula el escalón típico de las rayas en circular.

¿Tengo que hacer nudo para unir un ovillo nuevo?

No hace falta un nudo definitivo. Alcanza con un nudo simple y flojo que sostenga la unión mientras tejés unas vueltas, porque lo que realmente fija el empalme para siempre es el remallado posterior con aguja lanera por el revés de la labor.

¿El spit splice sirve para cualquier lana?

No. Funciona solo con fibras animales no superwash, como lana de oveja o alpaca sin tratamiento antifieltrante, porque necesita que las fibras se entrelacen con humedad y fricción. En lanas superwash, acrílicas o mezclas sintéticas hay que remallar con aguja lanera.