Cómo rematar los bordes de una ruana para que no se deforme

Aprendé a rematar los bordes de una ruana con técnicas de dos agujas que refuerzan la estructura de la prenda, para que no se estire, ondule ni pierda su caída con el uso.

Por Cecilia · 18 de abril de 2026 · 6 min

Si alguna vez tejiste una ruana y con el tiempo notaste que los bordes se abrían como abanico, que el escote se estiraba hasta perder la forma o que la prenda "colgaba" torcida hacia un lado, el problema casi nunca está en el punto que elegiste para el cuerpo. Está en los bordes de una ruana: son ellos los que sostienen el peso de una pieza grande, tejida en general en punto liso o calado, y si no les damos la terminación correcta, toda la estructura se resiente. Hoy te cuento, con manos en la masa y en dos agujas, cómo rematar cada borde para que tu ruana mantenga su caída y su forma prenda tras prenda de uso.

Esto no tiene que ver con el bloqueo (eso ya lo vimos en otra nota) ni con agregar flecos decorativos. Acá hablamos de estabilidad estructural: cómo hacer que el borde trabaje como un marco que sostiene la tela, en lugar de ser el eslabón débil que se deforma primero.

Por qué los bordes de una ruana se deforman tan fácil

Una ruana es, básicamente, un rectángulo o un trapecio grande tejido casi siempre en punto jersey o algún calado abierto. Estos puntos tienen mucha elasticidad natural en el sentido de las filas y muy poca resistencia al peso vertical. Cuando el borde queda tejido "al desnudo" —es decir, terminando el punto liso justo en el canto, sin ningún tipo de refuerzo— pasan tres cosas típicas:

La solución en tejido de dos agujas es siempre la misma lógica: intercalar una zona de punto firme (musgo, punto arroz o un borde de i-cord) que actúe de contención, tejida con una tensión levemente distinta a la del cuerpo.

Conceptos clave antes de empezar

La diferencia entre tejer el borde "sobre la marcha" y agregarlo después

Hay dos caminos válidos. El primero es dejar unos puntos fijos en musgo o arroz a cada lado del cuerpo desde el arranque, y tejerlos junto con el resto en cada vuelta: es el método más prolijo porque el borde nace integrado a la tela. El segundo es tejer primero el cuerpo entero en el punto principal y, una vez terminado, levantar puntos a lo largo del canto para tejer una franja de contención aparte. Este segundo método es el que más se usa cuando el borde de una ruana necesita corregir un problema que ya apareció, o cuando el punto del cuerpo es un calado que no admite mezclarse con musgo sin verse raro.

La relación de puntos al levantar

Acá se comete el error más común de toda la terminación: levantar un punto por cada hilera del borde. Si lo hacés así, el borde te queda ondulado, porque las hileras son más "altas" que anchas y necesitás menos puntos que hileras para que la franja quede plana. La proporción que mejor funciona en lanas medias es 3 puntos levantados cada 4 hileras. Contá tus hileras de a grupos de cuatro, levantá tres, saltate una, y así hasta el final del borde. Si el borde te queda tirante y arruga la tela, te pasaste de puntos; si te queda flojo y ondulado, levantaste de menos.

Paso a paso para rematar los bordes laterales

1. Elegí el ancho de la franja según el peso de la lana

Para una lana media (worsted), una franja de 5 a 8 puntos en musgo alcanza para sostener el peso de todo el cuerpo. Con lanas más pesadas o mezclas de alpaca, que tienden a estirarse más, llevá esa franja a 8 o 10 puntos: es una diferencia mínima a la vista pero enorme en sostén.

2. Levantá los puntos con la aguja de derecha hacia arriba

Trabajando desde el derecho de la labor, insertá la aguja por el medio punto del borde (no por el punto entero, que deja un canto grueso y feo) y sacá el hilo nuevo como si tejieras del derecho. Repetí siguiendo la proporción 3 cada 4 que vimos arriba.

3. Tejé la franja en punto musgo, no en punto arroz si el borde va a llevar más tensión

El punto musgo (una vuelta al derecho toda, la siguiente al revés toda) da una tela más compacta y con menos elasticidad diagonal que el punto arroz, así que es el que mejor contiene un borde que va a cargar peso, como el canto lateral de una ruana larga. Tejé entre 6 y 10 hileras según el ancho que definiste en el paso 1.

4. Cerrá los puntos con una técnica elástica, nunca con un cerrado común tirante

El cerrado tradicional (tejer dos puntos juntos y pasar uno por encima, repetir) suele quedar más rígido que el resto de la tela, y esa diferencia de tensión es justamente lo que después tracciona y deforma el borde. Usá un cerrado elástico: tejé dos puntos, pasá el primero sobre el segundo como siempre, pero antes de ajustar del todo pasá la aguja izquierda por delante del punto que queda en la derecha y tejelo junto con el nuevo antes de completar el movimiento. En la práctica, esto se logra fácil intercalando un aumento cada 4 o 5 puntos durante el cerrado, para que la hilera final tenga la misma elasticidad horizontal que el resto de la banda.

Rematar el escote y los picos: el punto más delicado

En una ruana con escote en V, ese canto está cortado al bies, la dirección más elástica de cualquier tejido. Ahí es donde más se nota si los bordes de una ruana están bien resueltos o no. La clave es no estirar mientras levantás los puntos: apoyá la tela sobre la mesa, sin tironear, y contá la proporción de 3 cada 4 igual que en los laterales, pero reforzá el punto central del pico (el vértice del escote) tejiendo ahí un aumento doble en la primera vuelta de la franja, para que ese punto no quede "estrangulado" por la curva.

Si tu ruana tiene puntas o picos en el ruedo inferior, aplicá i-cord en lugar de musgo: se hace tejiendo 3 o 4 puntos en aguja doble punta sin dar vuelta la labor, deslizándolos siempre hacia el mismo lado. El i-cord es más firme todavía que el punto musgo y es ideal para puntas, porque las mantiene definidas sin que se curven hacia adentro con el paso del tiempo.

Errores comunes que arruinan el borde

Rematar bien los bordes de una ruana no es un detalle estético, es lo que decide si la prenda que tejiste con tanto cariño te va a acompañar años manteniendo su forma, o si en la segunda temporada vas a tener que volver a tejerle el canto. Tomate el tiempo de elegir el punto de contención correcto, respetá la proporción al levantar puntos y cerrá siempre con una técnica elástica. Con esos tres cuidados, tu ruana va a caer exactamente como la imaginaste el primer día, tejida después tejida.

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mejor forma de rematar los bordes de una ruana para que no se estiren?

Lo más efectivo es levantar puntos a lo largo del canto respetando la proporción de 3 puntos cada 4 hileras y tejer una franja en punto musgo de 5 a 10 puntos según el peso de la lana. Ese punto firme actúa como marco de contención y evita que el jersey del cuerpo cargue todo el peso sobre el borde.

¿Por qué se me curva o enrolla el borde de la ruana después de tejerla?

Es el fenómeno de curling típico del punto jersey, que no tiene ningún punto firme en el canto que lo contenga. Se soluciona agregando siempre una franja de musgo, arroz o i-cord en el borde, en lugar de dejar el jersey terminando directo en el aire.

¿Con qué tejo cierro los puntos del borde para que no quede tirante?

Usá un cerrado elástico intercalando un aumento cada 4 o 5 puntos durante el cierre, en vez del cerrado tradicional tejido a tensión pareja. Así la última hilera conserva la misma elasticidad horizontal que el resto de la franja y no queda como una línea rígida que después tracciona la tela.

¿El refuerzo de los bordes es lo mismo que bloquear la ruana?

No, son dos etapas distintas y ambas necesarias. El bloqueo pareja la tensión y define el calado o el punto general de la prenda, mientras que el remate de bordes es la estructura que sostiene esa forma en el tiempo, evitando que se deforme con el uso y los lavados posteriores.