Bufanda reversible tejida a dos agujas: la técnica para que quede igual de los dos lados
Aprendé a tejer en dos agujas una bufanda reversible tejida que luce exactamente igual de los dos lados, con puntos clásicos, sin trucos raros ni bordes que se enroscan.
Por Cecilia · 25 de mayo de 2026 · 6 min
Si alguna vez tejiste una bufanda en punto jersey y viste cómo se enroscaba en los bordes, mostrando un lado liso y otro lleno de "panales", ya sabés cuál es el problema. Una bufanda reversible tejida en dos agujas resuelve esto de raíz: elegís un punto que estructuralmente es igual de los dos lados, y listo, no hay "lado feo" que esconder. En esta guía te cuento, paso a paso, cómo lograr ese acabado prolijo y profesional que tanto piden en los grupos de tejido, usando solo dos agujas y puntos clásicos que seguro ya conocés.
¿Qué hace que una bufanda sea realmente reversible?
La clave no está en un truco de terminación, sino en la estructura del punto. El punto jersey (derecho de un lado, revés del otro) tiene una cara lisa y otra rugosa porque cada hilera se comporta distinto según el lado en que la mirás. En cambio, hay puntos donde la combinación de derechos y reveses se repite de forma simétrica en toda la superficie, así que da lo mismo desde qué lado la mires: la textura es la misma. Esos son los que buscamos para una bufanda reversible tejida a dos agujas, porque además tienen una ventaja extra: no se enroscan en los bordes, así que no vas a necesitar carreras de vainilla ni bordes especiales para que quede plana.
Materiales que vas a necesitar
- Agujas rectas o circulares (usadas como rectas) acordes al grosor de tu lana; para una lana media, agujas N°5 o N°6 suelen andar bien.
- 2 a 3 madejas de lana, según el largo que quieras darle (calculá unos 180 a 200 cm de largo por 18 a 22 cm de ancho para una bufanda estándar de adulto).
- Tijera y aguja lanera para rematar y coser los extremos de los ovillos.
- Cinta métrica, para controlar la muestra y el largo mientras tejés.
- Marcadores de punto (opcional), útiles si combinás el cuerpo con algún borde diferenciado.
Los puntos reversibles que quedan igual de los dos lados
Te comparto los tres puntos más nobles para este proyecto, todos aptos para principiantes y todos verdaderamente idénticos en ambas caras.
Punto arroz (o musgo)
Es mi favorito para bufandas reversibles porque, además de quedar igual de los dos lados, tiene una textura granulada hermosa y no se estira de más. Si montás una cantidad impar de puntos, la receta es sencilla: en todas las hileras tejés *1 punto derecho, 1 punto revés* hasta el final, terminando con 1 derecho. Como el número es impar, el punto se va escalonando solo, sin que tengas que memorizar filas distintas.
Punto bobo (o jazmín)
Es el más simple de todos: tejés todas las hileras en punto derecho, sin excepción. El resultado son unas crestas horizontales parejas, idénticas de ambos lados. Es ideal si estás empezando a tejer o si querés un proyecto de tejido "para relajarte" sin estar contando puntos raros.
Elástico 1x1 o 2x2
El clásico de las bufandas de entretiempo. Se monta un número de puntos múltiplo de 2 (para el 1x1) o de 4 (para el 2x2), y en cada hilera tejés los puntos "tal como se presentan": derecho sobre derecho, revés sobre revés. Esto mantiene las costillas verticales continuas en toda la pieza y hace que ambas caras se vean prácticamente iguales, con un plus de elasticidad que abraza bien el cuello.
Paso a paso para tejer tu bufanda reversible
1. Hacé la muestra
Montá unos 20 puntos y tejé unas 15 hileras en el punto elegido. Medí un cuadrado de 10x10 cm dentro de esa muestra y contá cuántos puntos y filas entran. Esto es lo que te va a decir cuántos puntos montar para el ancho real que querés, y evita sorpresas de última hora con una bufanda más angosta o más ancha de lo pensado.
2. Montá los puntos
Usando tu muestra como referencia, montá la cantidad de puntos necesaria (recordá: impar para punto arroz, cualquiera para punto bobo, múltiplo de 2 o 4 para elástico). Un ancho cómodo suele rondar los 40 a 50 puntos con lana media, pero siempre vas a confirmarlo con tu propia muestra.
3. Tejé el cuerpo
Repetí el patrón elegido hilera tras hilera, controlando cada tanto el ancho con la cinta métrica para que no se te vaya achicando o agrandando (algo común cuando cambiamos la tensión sin darnos cuenta a mitad de proyecto). Si vas a unir un ovillo nuevo, hacelo siempre al principio de una hilera, nunca en el medio, para que el empalme no se note del lado "malo" que en este caso... ¡no existe!
4. Cerrá los puntos
Cerrá con una tensión pareja, ni muy floja ni muy ajustada: un cierre apretado tironea el borde y rompe la simetría que tanto cuidaste. Si tejiste en elástico, cerrá los puntos tal como se presentan (derecho sobre derecho, revés sobre revés) para que el borde final mantenga la misma elasticidad reversible que el resto de la pieza.
5. Bloqueo y flecos
Humedecé la bufanda o pasale vapor con la plancha (sin apoyarla directamente) y estirala suavemente sobre una superficie plana hasta que quede prolija, dejando secar así. Si querés sumar flecos, cortá hebras del mismo largo, doblalas al medio y pasalas con un crochet chico por el borde: quedan igual de bien vistos desde cualquier lado, coherente con el espíritu reversible de todo el proyecto.
Errores comunes al tejer una bufanda reversible (y cómo evitarlos)
- Mezclar puntos jersey en el borde: si le agregás una carrera de vainilla en jersey pensando que "afirma" el borde, rompés la reversibilidad. Mantené el mismo punto reversible de punta a punta.
- Perder la cuenta en el punto arroz: si te olvidás si tocaba derecho o revés y tejés dos derechos seguidos, se forma un "salto" en la trama que se nota de los dos lados. Contá siempre antes de empezar cada hilera.
- Tensión despareja entre madejas: si tejés algunas hileras muy sueltas y otras muy tirantes, la textura reversible pierde uniformidad. Tejé siempre con el cuerpo relajado y hacé pausas cortas en vez de forzar sesiones largas.
- No bloquear la pieza: el punto arroz y el elástico se benefician mucho de un bloqueo suave; sin él, pueden verse un poco irregulares aunque la técnica esté bien hecha.
Consejos de Cecilia para que te quede perfecta
Elegí una lana de calidad media, ni muy peluda ni muy resbaladiza, porque estos puntos lucen mejor cuando se ve bien la definición de cada punto derecho y revés. Y no tengas miedo de combinar: podés tejer el cuerpo en punto arroz y rematar ambos extremos con unas hileras de punto bobo, sin perder nunca la reversibilidad. Con paciencia y una muestra bien hecha, vas a tener una bufanda reversible tejida en dos agujas que se puede usar de cualquier lado, regalar sin dudas y lucir con orgullo en cualquier ocasión. ¡A tejer se ha dicho!
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Preguntas frecuentes
¿Qué punto conviene usar para que la bufanda no se enrosque en los bordes?
El punto jersey es el que más se enrosca porque cada cara se comporta distinto. Para evitarlo, elegí punto arroz, punto bobo o elástico: al ser simétricos en su estructura, la pieza queda plana de forma natural y no necesitás carreras extra de vainilla.
¿Puedo tejer una bufanda reversible con dos colores?
Con los puntos de esta guía (arroz, bobo, elástico) lo más simple y prolijo es usar un solo color, ya que las hebras sueltas de un tejido a dos colores común sí se notarían del otro lado. Si querés dos colores realmente reversibles, la técnica indicada es el tejido doble, que merece un tutorial aparte.
¿Cuántos puntos necesito montar para que la bufanda quede bien ancha?
Depende de tu lana y tensión personal, por eso siempre se hace una muestra de 10x10 cm antes de arrancar. Con esa referencia calculás cuántos puntos entran en el ancho que buscás, que suele rondar los 18 a 22 cm para una bufanda de adulto.
¿El punto arroz consume más lana que el punto jersey?
Sí, un poco más, porque la textura es más densa y compacta. Es buena idea calcular una madeja extra de margen cuando planeás una bufanda larga en punto arroz o elástico.